Aprende paso a paso el método loci: la estrategia mnemotécnica por excelencia

Qué es el método loci.

El método loci también se conoce con otros nombres como el mnemotecnia de los lugares, el método de los palacios, palacios de la memoria o también como sistema de tópicos, aunque este último nombre es mucho menos usado.

El método loci es el sistema de memorización más antiguo del que se tiene registro. En el siglo I a. C. el filósofo e historiador romano Cicerón dejó por escrito que el método de los lugares se lo debemos en origen al poeta griego Simónides quien en el 500 a. C. vivió una trágica experiencia.

Escultura de Cicerón político y filósofo romano

Escultura de Cicerón

Simónides había sido invitado al banquete de un deportista olímpico que había ganado una competición de lucha en los Juegos. El poeta pronunció algunas palabras de alabanza para el anfitrión y, en un momento dado, tuvo que abandonar el banquete porque alguien lo reclamaba fuera. Poco después de salir del recinto, el techo de la sala se desplomó y mató a los invitados cuyos cuerpos quedaron aplastados y desfigurados. Simónides se vio entonces en la necesidad de ayudar a los familiares de las víctimas a reconocer los cuerpos para poder darles un entierro digno. Y cayó en la cuenta de que era capaz de identificar a las personas rememorando los puestos que habían ocupado durante el banquete.

Esto le hizo pensar que si su memoria visual había sido tan buena y fácil de usar, podría diseñar un sistema para recordar otras cosas. Una persona podría mejorar su memoria asociando imágenes mentales de aquello que quisiese retener con imágenes mentales de lugares diferentes para cada cosa. Así creo un procedimiento en el que imaginaba mentalmente con detalle una habitación conocida y luego se imaginaba distintos objetos o conceptos que quería recordar situados en lugares concretos de la habitación.

El éxito de su procedimiento fue amplio y duradero hasta tal punto que se consideró la mnemotecnia por excelencia hasta mediados del SXVII. Tuvo popularidad entre oradores clásicos griegos y romanos quienes lo usaban para recordar largos discursos sin la ayuda de notas. Lo que hacían era imaginar objetos que representasen cada aspecto a tratar en su discurso, situarlos mentalmente en diferentes lugares de un edificio conocido y, en el momento de la oratoria, ir recorriendo el edificio mentalmente mientras iban hilando su discurso con facilidad pasando de un tema al siguiente en orden.

Cómo aplicar el método paso a paso.

  1. Elije un lugar muy conocido con diferentes estancias que te resulte sencillo de recordar.
    • Obviamente lo más fácil es una residencia habitual, ya sea donde vives ahora, ya sea una de la infancia… Lo importante es que la conozcas al detalle y que puedas traerla a la mente con rapidez.
    • El lugar debe tener diferentes habitaciones o sitios diferenciados. Intenta que tenga 10 habitaciones / 10 lugares separados. Si no fuesen habitaciones independientes no pasaría nada, puedes usar muebles grandes o varios espacios diferentes dentro de una misma habitación. Elige los diez lugares de forma que el paso de uno a otro sea muy obvio para que puedas imaginarte en movimiento siguiendo un orden coherente.
  2. Forma una representación mental visual independiente para cada palabra o concepto que debas memorizar. Cuanto más vívida y rica en detalles sea la imagen, tanto mejor.
  3. Coloca cada palabra u objeto a memorizar en un lugar diferente, en el orden preestablecido, paso a paso a lo largo del recorrido. Esta es la fase asociativa. Es importante que realices el esfuerzo mental de “ver con el ojo de la mente” ese objeto en el lugar que le corresponde, como si estuviese allí.

En resumen, en cada ocasión que apliques la técnica primero pensarás en el recorrido y luego irás asociando cada concepto con cada una de las localizaciones.

En la imagen a continuación tienes un ejemplo de una residencia habitual con diez lugares elegidos y el recorrido a seguir. Si quisiésemos recordar la lista de palabras pavo – impresora – muelle – cohete – bombilla – arbusto – policía – ascensor – lupa – tren, entonces imaginaríamos el pavo correteando por el pasillo (1), la impresora funcionando en mitad de la cocina (2), el muelle botando en la terracita (3), una gran bombilla iluminando la oficina (4) y así sucesivamente hasta completar la lista.

Vale, practica ahora un poco. Aquí tienes una lista de palabras. Toma cada palabra, forma su imagen en tu cabeza y colócala en el sitio que le toca dentro de tu itinerario. Hazlo poco a poco, con tiempo, haciendo un repaso frecuente de los elementos que vayas memorizando:

  • Mariposa.
  • Pantalones.
  • Bicicleta.
  • Pera.
  • Elefante.
  • Profesor.
  • Ventilador.
  • Pimiento.
  • Margarita.
  • León.

Ahora tapa la lista y recuerda los conceptos haciendo un viaje mental paso a paso por el recorrido .

¿Qué tal? ¡Una buena ayuda! ¿Verdad? Pues cada vez te resultará más y más fácil usar la mnemotecnia de los lugares. Ten en cuenta que el esfuerzo va siendo cada vez menor con la práctica.

Eficacia del método, Algunos resultados de la investigación científica.

Compartimos aquí los datos de varios trabajos de investigación publicados sobre la eficacia del método de los lugares sin pretender una revisión exhaustiva del asunto, cosa que excedería el propósito de nuestra entrada:

  • El método puede facilitar el recuerdo de listas de palabras de 40 elementos con tasas de acierto del 95% (Ross & Lawrence, 1968).
  • Alrededor del 26% de las personas es capaz de recordar en orden correcto y sin olvido alguno una lista de la compra de 12 objetos. Sin embargo, después de conocer y practicar la técnica, el 50% de los sujetos puede recordar la lista a la perfección (McCabe, 2015)
  • Entre las personas que se dedican profesionalmente y compiten a nivel internacional en concursos de memorización, 9 de cada 10 grandes talentos reconocer usar la técnica de los lugares (Maguire, Valentine, Wilding, & Kapur, 2003).
  • El método se ha utilizado en el tratamiento de la depresión, específicamente con el propósito de facilitar a los pacientes el rememorar eventos felices del pasado. La técnica ayudó a los sujetos deprimidos a recordar a largo plazo más eventos positivos en comparación con aquellos sujetos deprimidos que no aplicaban la técnica (Dalgleish et al., 2013).
  • En un estudio con neuroimagen (Imágenes por Resonancia Magnética), la práctica intensiva del método loci durante 8 semanas por parte de adultos mayores tuvo como consecuencia un mejor rendimiento en la tarea de memoria junto con cambios positivos en el grosor de la corteza cerebral, en concreto de la región orbitofrontal lateral y de la región fusiforme derecha (Engvig et al., 2010).
  • La mnemotecnia se ha utilizado satisfactoriamente con estudiantes de medicina. Los resultados en un examen tipo cuestionario con opciones de respuesta fue mejor entre los alumnos a los que se les enseñó la técnica en comparación con los que seguían métodos más tradicionales de estudio (Qureshi, Rizvi, Syed, Shahid, & Manzoor, 2014).

¿Por qué funciona el método loci?

Ericsson (1988) indica varios principios por los que las mnemotecnias como el método de los lugares resultan eficaces. A esto le sumaremos descripciones adicionales de otros autores (Higbee, 1991):

  • La codificación es significativa. O, lo que es lo mismo, el aprendizaje de la información resulta significativo. La información que debe procesarse inicialmente (la lista de palabras) se elabora y se relaciona con el conocimiento ya disponible, esto es, con los lugares previamente almacenados en la memoria.
  • Aporta una estructura para la recuperación. Es decir, en la fase de memoria las localizaciones actúan como pistas que ayudan al recuerdo aportando un sistema ordenado para acceder a la información previamente almacenada.
  • Velocidad. La práctica reiterada con la técnica hace que los procesos de memoria implicados en la codificación (aprendizaje) y en la recuperación (recuerdo) actúen de un modo cada vez más eficiente.
  • La memoria para las ubicaciones es relativamente automática. Cuando nos fijamos en los detalles de un objeto o en el contenido de una lectura aprendemos su ubicación y la recordamos con poco esfuerzo consciente. Por ejemplo, mucha gente comenta que, aunque en un examen no hayan podido responder una pregunta, han podido visualizar con facilidad en qué parte del documento o de la página se encontraba. Lo retuvieron al estudiar sin esfuerzo y sin intención. Esa memoria visual relativamente fácil y automática para las localizaciones sería la que potencia el aprendizaje y recuerdo de la información con menor esfuerzo.
  • El olvido parcial de un elemento no repercute en el olvido de los demás elementos. Otras mnemotecnias funcionan de tal manera que si se olvidase una de las palabras, todas las demás podrían verse perjudicadas. Con el método loci no sucede así, ya que si se olvidase una de las imágenes colocada en determinado lugar, bastaría con saltarse esa posición y recordar el resto de elementos de la serie.

(…) el olvido de un ítem no afecta la recuperación de los ítems subsiguientes, porque los ítems que se deben memorizar están más asociados con series independientes de lugares entre sí.

(Higbee, 1991)

Recomendaciones y limitaciones del método de los lugares.

Primera recomendación: practica a menudo.

En la literatura se encuentran diferentes descripciones del método loci con ligeras variaciones del mismo. Sin embargo, hay un aspecto crucial sobre el que debemos insistir y es en la necesidad de practicar a menudo hasta dominarlo. Algunas aplicaciones experimentales se han centrado en una única sesión de entrenamiento. Sin embargo, todo parece indicar que el máximo provecho de la estrategia se obtiene con la práctica, aplicándola a diferentes materiales y en diferentes contextos. Así que aquí viene lo que consideramos la manera ampliada más recomendable a largo plazo para desarrollar el sistema:

  • Practica la técnica con diferentes listas de palabras en repetidas ocasiones a lo largo de varios días. Debes lograr mecanizar el procedimiento hasta que salga de manera casi automática y sin esfuerzo. Por eso trabaja con un material que puedas usar tranquilamente, sin presión. Nada que realmente debas recordar, sino sólo por el mero hecho de entrenar una nueva habilidad. Cada vez será más fácil formar imágenes mentales y colocarlas en los lugares elegidos. Y cada vez será más fácil hacer el recorrido en orden para ir evocando. En otras palabras, cada vez será mas sencillo codificar la información y cada vez más sencillo usar las localizaciones del itinerario como clave para recordar. No sé si lo he dicho ya, pero debes practica, practicar y practicar… y luego practicar.
  • Cuando te sientas cómodo con el procedimiento puedes, por decirlo así, ampliar tu capacidad de almacén:
    • Subdivide cada habitación en diferentes espacios, por ejemplo dos espacios diferentes para cada lugar previamente elegido. Has pasado de 10 a 20 unidades disponibles almacenamiento.
    • Piensa en otros lugares muy conocidos, otras residencias muy conocidas, recorridos al trabajo, edificios públicos que te sepas como la palma de tu mano, una calle que transites a menudo o cualquier itinerario que sea muy familiar. Esto serán otros nuevos palacios o locis.
  • Ahora que ya sabes cómo aplicar el procedimiento y dispones de espacio suficiente, usa la técnica con material real de tu vida cotidiana, como puede ser una lista de la compra que vayas a realizar. A esto se le llama generalizar.

Otras recomendaciones y limitaciones del método loci.

  • Otra manera de ampliar la capacidad consiste en agrupar varias palabras a retener formando imágenes en las que los conceptos interactúan en una única ubicación. En nuestro ejemplo del comienzo, consistiría en ver un pavo picoteando una impresora en mitad del pasillo, un muelle desprendiéndose de un cohete en la cocina, etc. Las ubicaciones sirven así de clave espacial mientras que las ideas quedarán agrupadas por parejas mediante acciones. ¡La relación puede ser disparatada sin inconveniente alguno! Es más, probablemente haga que todo se recuerde mejor. Deja volar la imaginación o busca sentido a cada emparejamiento.
  • La primera vez que vayas a aplicar el sistema, coge papel y lápiz, dibuja de forma esquemática los lugares y traza un itinerario lógico y secuencial pasando de una en una por las diferentes estancias. Algo así como el dibujo que pusimos al principio. Éste truco de dibujar sólo deberás hacerlo una vez con el fin de tener las cosas claras y ayudarte a decidir cuáles serán las habitaciones y el recorrido a seguir. Lo vas a emplear muchas veces de aquí en adelante para memorizar distintos materiales, así que merece la pena dedicar unos instantes a crear un trayecto natural que puedas recordar sin fallos. ¡Venga! ¡Va! Deja de leer un momento, busca papel y lápiz y plasma tu diseño. Sólo te llevará unos minutos y las próximas ocasiones no tendrás que dibujar, sólo tendrás que darte un paseo por tu imaginación.
  • Es importante que realices una sólida asociación entre el concepto a retener y el lugar que le corresponde, es decir, cuando colocas cada objeto en su correspondiente ubicación, tienes que dedicar cierto tiempo y esfuerzo consciente. “Las ubicaciones son pistas eficaces para el recuerdo sólo si se las asocia conscientemente con los ítems de la lista cuando se presentan.” (Higbee, 1991)
  • La técnica puede utilizarse para materiales y listas en las que el orden sea un factor importante, pero también se puede usar para otro tipo de información en la que el orden no sea tan relevante y no importe recordar la posición exacta de cada elemento en la serie. Sin embargo hay que tener en cuenta que cuando se desee evocar un objeto en una posición intermedia de la lista se deberá realizar todo el itinerario al completo y caminar mentalmente una a una a través de las distintas ubicaciones hasta alcanzar el elemento pretendido, por lo que habrá que disponer de tiempo suficiente para hacerlo, sin presión. No podemos saltar hasta llegar al lugar que se desea, sino que procesamos los lugares serialmente, paso a paso.
  • La técnica de los lugares puede aplicarse con información variopinta como listas de palabras, listas de la compra, conceptos principales de un discurso o en el estudio de algunos contenidos académicos. También puede utilizarse para mejorar el recuerdo de ideas espontáneas que surgen en momentos inoportunos (ej.: al ir a dormir o a mitad de una película en el cine). En esos casos, cuando llega la inspiración y no se dispone de papel y lápiz se pueden dedicar unos minutos a representar las ideas en forma visual y colocarlas en el itinerario. Más tarde, cuando las condiciones sean más propicias y se dispongan de medios para plasmar las ideas se recorrerá el palacio rescatando uno por uno esos pensamientos.
  • Se recomienda utilizar la técnica más para material que oímos (procesado auditivamente) que para material que leemos, aunque con éste último también funciona. Se recomienda usar más para palabras concretas y fáciles de poner en imágenes (ej.: “gato”) que para palabras abstractas difíciles de visualizar (ej.: “esperanza”), aunque para este tipo de material también funciona.
  • Ten preparados varios palacios o lugares para que, en el momento necesario, puedas aprender una amplia variedad de información sin que se produzca olvido ni interferencia. Si usas una y otra vez un mismo palacio en una misma sesión de trabajo, es casi seguro que se producirá un gran efecto de interferencia. Las listas anteriormente aprendidas dificultarán el aprendizaje y recuerdo de otras nuevas, se generará un batiburrillo de información en el que no sabrás si una palabra a recordar pertenecía a la lista actual o a otra de tiempo atrás.
  • El método no se puede aplicar en situaciones en las que, de manera concurrente, haya una gran demanda de procesamiento visual. No sería nada aconsejable usarla mientras se conduce. Ambas actividades requieren cierta capacidad de navegación espacial, no son compatibles y se perjudicarían la una a la otra.
  • Conviene calcular el coste – beneficio de aprender y aplicar la mnemotecnia. Tendrá rédito para algunas situaciones y materiales de estudio, para no perder ideas que surgen en un momento de inspiración, etc. Pero el esfuerzo y el tiempo no merecerá la pena para una única sesión de aplicación de la técnica. Como decíamos, es más a largo plazo donde se obtienen los beneficios y sólo con ciertos tipos de materiales: principalmente listas.
  • No es una herramienta válida para todo el mundo por igual y más si hablamos de la práctica clínica. Requiere un mínimo de imaginación, ser capaz de identificar situaciones que se ajusten a las características de la mnemotecnia, poder implicarse en tareas de esfuerzo cognitivo, transformar rápidamente los conceptos verbales en representaciones de naturaleza visual… Se ha utilizado con pacientes neurológicos (O’Neil-Pirozzi, Kennedy, & Sohlberg, 2016), pero siempre es oportuno valorar antes los recursos del paciente y proveer las ayudas intermedias que hagan falta para encauzar el entrenamiento. El neuropsicólogo, en el planteamiento del programa de intervención podría hacerse una pregunta del tipo “¿será más valioso enseñarle una estrategia interna de memoria como el método loci o sistematizar el uso de una ayuda externa como el calendario de su smartphone?”

Referencias.

Baddeley, A. D., Eysenck, M. W., & Anderson, M. C. (2010). Memoria. (G. Togato, Trad.). Madrid: Alianza Editorial.

Dalgleish, T., Navrady, L., Bird, E., Hill, E., Dunn, B. D., & Golden, A.-M. (2013). Method-of-loci as a mnemonic device to facilitate access to self-affirming personal memories for individuals with depression. Clinical Psychological Science, 1(2), 156-162.

Engvig, A., Fjell, A. M., Westlye, L. T., Moberget, T., Sundseth, Ø., Larsen, V. A., & Walhovd, K. B. (2010). Effects of memory training on cortical thickness in the elderly. Neuroimage, 52(4), 1667-1676.

Ericsson, K. A. (1988). Analysis of memory performance in terms of memory skill. En R. J. Sternberg, Advances in the Psychology of Human Intelligence (Vol. 4, pp. 137-179). Nj Lawrence Erlbaum Associates.

Higbee, K. L. (1991). Su memoria: Cómo funciona y cómo mejorarla. Paidós.

Maguire, E. A., Valentine, E. R., Wilding, J. M., & Kapur, N. (2003). Routes to remembering: the brains behind superior memory. Nature neuroscience, 6(1), 90.

McCabe, J. A. (2015). Location, location, location! Demonstrating the mnemonic benefit of the method of loci. Teaching of Psychology, 42(2), 169-173.

O’Neil-Pirozzi, T. M., Kennedy, M. R., & Sohlberg, M. M. (2016). Evidence-based practice for the use of internal strategies as a memory compensation technique after brain injury: A systematic review. The Journal of head trauma rehabilitation, 31(4), E1-E11.

Qureshi, A., Rizvi, F., Syed, A., Shahid, A., & Manzoor, H. (2014). The method of loci as a mnemonic device to facilitate learning in endocrinology leads to improvement in student performance as measured by assessments. Advances in Physiology Education, 38(2), 140-144. https://doi.org/10.1152/advan.00092.2013

Ross, J., & Lawrence, K. A. (1968). Some observations on memory artifice. Psychonomic Science, 13(2), 107-108.

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