Límites de la memoria de trabajo

Para los recién llegados al blog, éste es el último post de una serie relacionada con el constructo de memoria de trabajo o memoria operativa. En entradas anteriores:

Aquí trataremos sobre los límites de este sistema. Al definir la memoria de trabajo resaltábamos que se trata de un sistema limitado en dos sentidos. Es un sistema limitado en relación al tiempo que puede retener la información. Apenas unos pocos segundos, no más de veinte, son los que se pueden mantener activadas las representaciones en la memoria de trabajo. Y es un sistema de limitado respecto de su capacidad o cantidad, ya que apenas sobrepasa las 4 unidades de información.

Veremos el límite de tiempo y de capacidad por separado.

Límite temporal: el olvido a corto plazo.

Para investigar cuánto tiempo se puede retener la información en el sistema de memoria de trabajo se ha utilizado un procedimiento muy conocido entre los estudiosos de la memoria: la tarea distractora de Brown – Peterson. El procedimiento experimental implica varias fases:

  1. Al principio de un ensayo se presentan, por ejemplo, tres consonantes (L – R – Q) e inmediatamente un número de tres cifras (ej.: 512).
  2. Inmediatamente comienza la tarea distractora. El sujeto ha sido instruido para contar hacia atrás a partir del número de tres cifras. Pero este conteo hacia atrás demanda muchos recursos de atención, ya que se trata de ir sustrayendo una y otra vez de tres en tres a partir del número dado (ej.: “512 – 509 – 506 – 503…”).
  3. El sujeto continúa su resta hacia atrás hasta que el experimentador le interrumpe transcurridos unos segundos. En ese momento, el sujeto debe recordar y decir en voz alta la serie de consonantes del comienzo del ensayo.

Este procedimiento se repite muchos ensayos y en cada ensayo se va variando el tiempo que dura la tarea distractora, esto es, el tiempo que va desde que el sujeto empieza a restar hasta que el experimentador le interrumpe. A partir de los resultados obtenidos con muchos sujetos que realizan muchos ensayos podemos obtener un promedio se asemeja a la figura:

figura sobre olvido en la memoria a corto plazo. Gráfica con dos ejes.

Olvido en memoria a corto plazo evaluado con la tarea Brown – Peterson. Adaptado de Ruíz -Vargas (2010)

Como vemos, tan pronto como a los 3 segundos prácticamente sólo se recuerda un 80% de la información de manera correcta. A los 9 segundos no se alcanza a recordar tan siquiera el 50% de la información. Y a partir de los 20 segundos el recuerdo es prácticamente 0%.

Es decir, en la memoria a corto plazo el recuerdo decae rápidamente en función del intervalo de retención.

El efecto de la Liberación de la Interferencia Proactiva en la memoria a corto plazo.

Acabamos de ver como la huella de memoria decae rápidamente, pero este efecto tiene ciertos matices.

Hay que tener en cuenta que los resultados en la tarea de Brown-Peterson se obtienen a partir de grandes muestras de sujetos a los que se les aplica un número elevado de ensayos. ¿Pero que sucede si transcurridos ciertos ensayos los sujetos dejan de trabajar con un tipo de material y empiezan a trabajar con otro material diferente?

La investigación de Wickens, Born y Alien (1963) respondió a esa pregunta. Su procedimiento experimental constaba de tres fases:

  1. El experimentador lee un conjunto de tres letras que el sujeto debe recordar (ej.: T – M – V).
  2. Se enciende una luz que indica al sujeto que debe comenzar a decir en voz alta el nombre de los colores que se le van presentando en un dispositivo giratorio. Esta es la tarea de interferencia.
  3. Se enciende una luz diferente, la cual indica al sujeto que debe recordar el conjunto inicial de letras.

El grupo de control trabajaba siempre con la misma clase de material durante cuatro ensayos. Sin embargo, el grupo experimental realizaba tres ensayos con la misma clase de material (ej.: trigramas de letras) y en el cuarto ensayo, el ensayo de interés o ensayo crítico, se cambiaba el tipo de información que el sujeto debía recordar (ej.: conjunto de tres números, como pueda ser “7 – 1 – 5”).

En la figura se pueden observar los resultados de una investigación típica sobre la interferencia proactiva. Ambos grupos rinden de manera equiparable durante los tres primeros ensayos. Sin embargo, en el cuarto ensayo, al cambiar de material se produce una recuperación muy marcada en el grupo experimental, es decir, en el grupo de sujetos que empieza a trabajar con un nuevo tipo de material.

figura sobre la liberación de la interferencia proactiva.

Liberación de la interferencia proactiva en el 4º ensayo. Adaptado a partir de Ferraro y King (2004)

Entendemos que en el grupo control la ejecución va empeorando paulatinamente porque se va generando interferencia proactiva: con cada ensayo al sujeto le resulta más y más difícil discriminar cuáles son las letras que acaba de oír y cuáles eran las letras de los ensayos anteriores. Las confunde, las mezcla.

Sin embargo, en el grupo experimental cuando cambia de un material a otro los sujetos se ven liberados de este efecto, lo que ocasiona una mejoría significativa en su capacidad de recuerdo hasta alcanzar valores muy parecidos a los del comienzo de la tarea, cuando estaban frescos.

Límite de amplitud o límite de capacidad.

El límite de amplitud de la memoria a corto plazo, en particular del bucle fonológico, se suele medir con tareas en las que el evaluador pronuncia una secuencia de cierto material (dígitos, letras, palabras, etc.) utilizando un ritmo regular, habitualmente de un ítem por segundo. Una vez concluye la presentación de la secuencia, inmediatamente el sujeto evaluado debe repetir en voz alta todos los ítems en el mismo orden en que le fueron presentados.

La tarea se inicia con secuencias cortas, por ejemplo de dos ítems (ej.: “Repite: Q – N”; amplitud dos elementos). Si el sujeto responde correctamente, entonces el evaluador presenta una nueva secuencia de mayor amplitud (ej.: “Repite: G – M – S”; amplitud tres elementos). Y así sucesivamente se va aumentando el tamaño de la secuencia hasta que el sujeto falla con una determinada amplitud de elementos.

Decimos que su amplitud de memoria a corto plazo es igual a la máxima longitud de elementos que pudo repetir correctamente. Así, si el sujeto pudo reproducir correctamente una serie de hasta cinco elementos (ej.: “Repite: R – D – M – P – X”) , pero comenzó a fallar omitiendo o alterando el orden de la serie a partir de los seis elementos, entonces diremos que su amplitud de memoria en particular es de cinco unidades.

Toda esta explicación, que sabemos es un terreno familiar para el profesional, no es más que para recalcar la idea de que la amplitud de memoria a corto plazo se refiere a una amplitud para estímulos sucesivos, estímulos que se siguen unos a otros y se desvanecen en un corto espacio de tiempo.

En la revisión de la literatura científica más rigurosa al respecto, Cowan (2001) pudo concluir que la amplitud de memoria a corto plazo en los adultos es de 4±1 unidades, siempre y cuando se controlen otros factores que repercuten en la ejecución incrementando artificiosamente el resultado, como pueda ser el uso de estrategias de recodificación u organización de la información.

Es decir, la capacidad de almacenamiento de la memoria a corto plazo de la mayoría de los sujetos se encuentra entre los 3 y los 5 elementos.

¿Pero qué es un elemento, qué es un ítem, qué es una unidad o qué es un chunk cuando hablamos de la memoria a corto plazo? ¿Qué significa recodificar la información en la memoria a corto plazo?

La capacidad limitada de la memoria operativa puede ser superada a través del proceso de recodificación. La recodificación implica agrupar los ítems en unidades de orden superior.

Por ejemplo, supongamos que conocemos a una persona en concreto con una amplitud de memoria inmediata de exactamente 4 elementos. Supongamos que realizamos una prueba de amplitud de tal modo que nosotros le decimos los elementos de viva voz y él tiene que retenerlos y ponerlos por escrito una vez nosotros hayamos terminado de pronunciarlos.

Si le pedimos que retenga las letras: “R – T – K – X” le estamos pidiendo que almacene 4 unidades ocupando su capacidad máxima. Pero si le decimos que repita las letras “P – A – L – O” y antes de anotarlo descubre que puede organizarlas en un único elemento con significado (formando la palabra “palo”), entonces realmente le estaríamos demandando que almacenase una única unidad, habría creado un chunk.

Supongamos que más tarde le pedimos que retenga 4 palabras, como “grifo – nube – ecuador – sonrisa”. Como está trabajando en el nivel de las palabras, puede retenerlas correctamente ocupando toda su amplitud de memoria. Pero si analizásemos su texto en el nivel de las letras, resulta que en esta ocasión habría escrito veintitrés letras, las que componen las cuatro palabras escritas. ¿Cómo puede ser que su amplitud haya pasado por arte de magia de 4 letras a 23 letras? Sencillamente, porque la memoria de trabajo en el segundo caso está operando con chunks en un nivel de organización superior. Es decir, está operando en un nivel de abstracción mayor que le permite agrupar los datos inferiores creando paquetes de información.

Siguiendo con el ejemplo, supongamos que como tercera prueba le pedimos que retenga y anote la secuencia de palabras “vacía – casa – la – está”. Antes de anotarlo, la persona descubre que puede organizar las palabras y formar una frase: “la casa está vacía”. Entonces habrá generado un chunk estructurando la información en un nivel de significación más alto que el de las palabras, ocupando un único espacio de los 4 disponibles en su memoria de trabajo.

Para nuestro sujeto, resultaría igual de demandante retener cuatro letras no relacionadas que retener cuatro palabras no relacionadas (aunque estén compuestas por un gran número de letras) que retener cuatro frases (aunque estén compuestas por un número aún mayor de letras).

En definitiva, “mientras la capacidad de la memoria a corto plazo se mantiene relativamente constante, podemos incrementar funcionalmente dicha capacidad gracias al uso eficaz de las estrategias de recodificación.” “(…) si la amplitud promedia de un adulto es de n ítems, dicha amplitud es independiente de que tales ítems sean dígitos, letras, palabras u oraciones, ya que los <<ítems>> se refieren a unidades subjetivas (Ruiz – Vargas, 2010).

Es decir, la memoria trabajo es un sistema capaz de organizar la información en busca de significado, probablemente gracias a los procesos que se llevan a cabo en el búfer episódico. El búfer episódico está interconectado con la memoria a largo plazo por un lado y con los restantes componentes del sistema de memoria operativa por el otro, lo cuál lo sitúa en una posición privilegiada para organizar la información en función de los conocimientos previos disponibles.

El proceso de recodificación o proceso de chunking de la memoria operativa puede realizarse por agrupamiento, como acabamos de ver, pero también se beneficia de las pausas, del ritmo y de la prosodia del lenguaje para crear chunks.

En resumidas cuentas, en todo caso la capacidad de la memoria a corto plazo puede establecerse en 4±1 chunks.

Y hasta aquí lo que tenía que quería contar sobre la memoria a corto plazo. Espero les haya resultado de interés.

Referencias:

  • Henry, L. (2011). The development of working memory in children. Sage.
  • Ruíz-Vargas, J. M. (2010). Manual de psicología de la memoria. Madrid: Editorial Síntesis.
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