Entrenamiento de técnicas de estudio en adolescentes con TDAH

técnicas de estudio TDAH adolescentes

Foto original: Studying por rhodesj licencia BY CC 2.0

En nuestro contexto social y cultural se han realizado pocas investigaciones acerca de las dificultades que la población adolescente con déficit de atención e hiperactividad (TDAH) puede presentar en el conocimiento y la aplicación de las técnicas de estudio. Y de igual manera, tampoco hay una literatura científica abundante sobre la eficacia de las intervenciones diseñadas específicamente para su mejora.

De ahí la importancia del artículo que aquí comentamos (M. T. Iglesias García et al. 2015), ya que su objetivo fue doble:

  1. Comparar el uso espontáneo de las técnicas de estudio en adolescentes con diagnóstico de TDAH y en adolescentes control sin TDAH, para detectar así las posibles carencias de los alumnos con el trastorno.
  2. Desarrollar y aplicar un programa de entrenamiento en técnicas de estudio adaptado al grupo con TDAH para valorar su eficacia.

Y es que hablamos de un trastorno que afecta alrededor del 5% de la población a nivel mundial y que se manifiesta alrededor del 3 – 6% de los niños en edad escolar, predominando claramente en los niños con una ratio de 5 niños por cada niña.

Necesidades de intervención en alumnos con déficit de atención / hiperactividad.

Partamos de la base de que las ayudas y estrategias para mejorar el rendimiento y el estado general de los chicos y chicas con TDAH deben aplicarse desde todos los ámbitos: desde el ámbito médico, desde el familiar, desde el escolar y desde el social con una perspectiva amplia. Y es razonable suponer que el mayor beneficio se logrará coordinando todos estos ámbitos entre sí.

Pero centrándonos en el ámbito educativo, que es el que aquí más nos interesa, cualquier tratamiento que pretenda satisfacer las necesidades del grupo con TDAH deberá dotar al alumno de herramientas que pueda aplicar consistentemente para realizar las tareas académicas con eficacia.

Los autores de nuestra investigación resaltan tres aspectos clave que definen una buena práctica educativa en este campo:

  1. Una relación y comunicación apropiada entre la familia y la escuela. Se requiere una colaboración sostenida en el tiempo con objetivos y estrategias comunes.
  2. El profesorado debe recibir formación especializada para aplicar pautas en el aula que faciliten el aprendizaje del alumnado con TDAH.
  3. Las técnicas de modificación de conducta constituyen el abordaje psicológico de referencia que permite incrementar las conductas deseables y reducir las conductas problemáticas.

Y es que en el Estado Español la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013 de mejora de la calidad educativa) es una normativa que reconoce la existencia del TDAH y que, al tiempo, plantea el derecho del alumno diagnosticado a recibir un apoyo educativo adaptado a su dificultad.

Problemas académicos de los adolescentes con TDAH.

Iglesias García y sus colaboradores citan el trabajo de Alcázar Carrillo et al. (2014) que describe cómo son los problemas académicos que sufren los adolescentes TDAH en el aula y cómo dicha problemática varía en función de si su perfil es predominantemente hiperactivo – impulsivo o predominantemente inatento. En la tabla se resumen y comparan ambos perfiles:

TDAH hiperactivo impulsivo TDAH inatento
Les cuesta controlarse y actúan con impulsividad en el aula Les cuesta mantener la atención de forma continuada en clase
Hablan más de lo debido Tienen dificultad para seleccionar e identificar la información más relevante
Sufren cambios de humor bruscos Olvidan con relativa frecuencia cosas importantes como materiales escolares, fechas de exámenes o entregas de trabajos
Tienen dificultades para establecer el orden de prioridades de las tareas pendientes Tienen dificultad para desenganchar la atención de una tarea y moverla a una tarea diferente
Tienden a dejar sus trabajos para el último momento Presentan dificultades en la planificación del tiempo de estudio y dificultades organizativas generales
Consideran que tienen tiempo de sobra para todas las tareas Pueden parecer apáticos, introvertidos o ensimismados.
Se dejan llevar por el impulso del momento realizando las tareas que son más gratificantes en el momento presente Tienden a presentar resultados académicos irregulares con buenos resultados en unas asignaturas y pobres en otras
Discuten con frecuencia las normas de disciplina y comportamiento
Se muestran inquietos moviendo los pies, cambiando de postura en la silla, jugando o realizando otras tareas en simultáneo mientras reciben explicaciones (ej.: dibujar)
Se meten fácilmente en líos y tienen dificultad para trabajar en grupo

Factores de las técnicas de estudio a mejorar en los alumnos con TDAH

Los investigadores diferencian de partida 5 aspectos susceptibles de mejora en las técnicas de estudio que utilizan los alumnos con déficit de atención / hiperactividad:

  1. Condiciones ambientales: se refieren al entorno de estudio, al orden, a la rutina. El mejor ambiente será aquel en el que se reciban normas externas claras, argumentadas y consistentes.
  2. Planificación del estudio: se refiere al control y previsión del tiempo necesario para dedicar al estudio, a la asignación de prioridades en las asignaturas que se deben trabajar antes y después y a la planificación del descanso.
  3. Utilización de materiales: tiene que ver con el uso de los libros, cuadernos, agendas y utensilios necesarios para estudiar.
  4. Asimilación de contenidos: es el uso de estrategias para mejorar la memorización y la comprensión de textos, la síntesis de ideas principales o el desarrollo de resúmenes, esquemas y mapas conceptuales.
  5. Trabajo en equipo: alude a la capacidad para integrarse y colaborar en grupos de trabajo, de particular interés cuando existen síntomas de impulsividad que predisponen a desarrollar conductas disruptivas que interfieren en el funcionamiento del grupo.

Investigación.

Los autores reclutaron 20 estudiantes de la ESO sin TDAH para formar el grupo control y 6 estudiantes con diagnóstico, todos ellos comprendidos en un rango de edad de los 12 a los 16 años. Se trata de una muestra intencional y reducida. Suponemos que no fue obviamente por gusto y criterio de los investigadores, ya que una cosa es planificar sobre el papel un diseño experimental riguroso y otra muy diferente contar con los medios económicos y humanos necesarios para llevarlo a cabo.

IHE-CUBIERTA1Utilizaron el Inventario de Hábitos de Estudio (IHE) (Fernández-Pozar, 2002), un cuestionario destinado a la medición de las técnicas de estudio con 90 preguntas agrupadas en 4 escalas: condiciones ambientales del estudio (33 preguntas), planificación del estudio (24 preguntas), utilización de materiales (24 preguntas) y asimilación de contenidos (30 preguntas). Para cada ítem o pregunta se puede responder marcando una de tres opciones: si, no y a veces. Finalmente, las puntuaciones obtenidas por los participantes en cada escala se pueden clasificar en 5 categorías descriptivas:

  1. Mal
  2. No satisfactorio
  3. Normal
  4. Bien
  5. Excelente

Los investigadores aplicaron su procedimiento de intervención con el grupo TDAH a lo largo de 4 sesiones de una hora y media de duración. Dicho programa puede ser consultado en el blog creado por los autores http://tecnicasdeestudiotdah.blogspot.com.es/ y aquí presentamos simplemente sus rasgos principales:

Blog de los autores

En la primera sesión se entrenaron las condiciones ambientales personales y físicas, para que el alumnado conozca cómo modificar las condiciones externas que permiten llevar a cabo un estudio más eficaz. En la segunda sesión entrenaron la planificación del estudio en el tiempo, esto es, la asignación y distribución del tiempo de estudio en el mes y en la semana así como la organización de la sesión individual de estudio. En la tercera sesión entrenaron la utilización de materiales propios necesarios para estudiar y hacer trabajos. Y en la cuarta y última sesión entrenaron los métodos eficaces para facilitar la asimilación de contenidos, la memorización y afrontar exámenes.

La investigación utilizó entonces un diseño cuasiexperimental en el que: en una primera fase se aplicó el Inventario de Hábitos de Estudio al grupo control y al grupo con TDAH; en una segunda fase se aplicó el programa de entrenamiento en técnicas de estudio con los alumnos TDAH; y en una tercera fase se aplicó nuevamente el IEH como post-test.

Los resultados indicaron que los adolescentes con TDAH tenían carencias en todas las escalas evaluadas por el IHE (condiciones ambientales, planificación del estudio, empleo de materiales y asimilación de contenidos), por lo que el programa desarrollado para la intervención que abarcaba todas esas dimensiones parecía ajustado a sus necesidades.

En las gráficas a continuación se muestran los resultados pre intervención y post intervención del grupo con TDAH. Para cada dimensión del IHE se presenta el porcentaje de alumnos clasificados en las categorías mal, no satisfactorio, normal, bien y excelente.

 

 

 

 

 

Como podemos ver, se observan mejoras asociadas a la intervención en el conjunto de dimensiones. Se observa un aumento del porcentaje de estudiantes que entran en la categoría normal y en las categorías superiores bien y excelente al tiempo que disminuye el porcentaje de estudiantes que entran en la categoría mal y no satisfactorio.

Los datos obtenidos parecían confirmar las hipótesis planteadas. Los alumnos con TDAH presentan de partida peor dominio de los hábitos y técnicas de estudio que los alumnos sin TDAH. Además, éstos alumnos pueden beneficiarse de recibir un entrenamiento adaptado para potenciar todas las destrezas y estrategias implicadas.

Limitaciones.

A pesar de las claras tendencias que manifiestan los datos, no se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas en las medidas pre y post en el Inventario de Hábitos de Estudio como consecuencia del entrenamiento.

Por una parte, tal y como reconocen los autores, se hace necesario un diseño experimental con una mayor muestra de participantes, un mayor número de sesiones de tratamiento y una mejora en la recogida de la información no limitándose al IHE.

Por otra, quizá el uso de otras técnicas estadísticas no-paramétricas hubiera sido más acertado por el número reducido de participantes de la muestra.

En conjunto, los resultados no permiten tampoco asegurar si los participantes podrían estar respondiendo al cuestionario IHE para satisfacer las demandas del investigador una vez aplicada la intervención. Por eso consideramos recomendable, además de las evaluaciones mediante cuestionarios, la medición de las conductas directamente relacionadas con la aplicación de las técnicas de estudio en las situaciones de la vida real en las que se necesitan (ej.: al estudiar en casa, en el colegio, en la biblioteca) y en diferentes asignaturas para valorar la generalización del aprendizaje.

Con todo, la investigación refuerza una línea más que prometedora para que el entrenamiento en las habilidades y técnicas de estudio llegue algún día a instaurarse como un procedimiento de aplicación generalizada y útil en el tratamiento de los adolescentes con TDAH.

Relacionado:

Referencias

  • Iglesias García, M. T., Gutiérrez Fernández, N., Loew, S. J., & Rodríguez Pérez, C. (2016). Hábitos y técnicas de estudio en adolescentes con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. European Journal of Education and Psychology, 9(1), 29–37. http://doi.org/10.1016/j.ejeps.2015.07.002
  • Pozar, F. F. (2002). IHE inventario de hábitos de estudio: Manual. Madrid: Tea.
 
Comparte:

Etiquetas:, , , , , ,

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies