El lazo fonológico. Modelo de memoria de trabajo.

Diagrama componentes del bucle fonológico.

Figura.- Componentes del bucle fonológico.

Siguiendo con el modelo de memoria operativa de Alan Baddeley que vimos en el post anterior, tratamos aquí uno de sus cuatro componentes principales: el lazo fonológico o bucle fonológico.

El bucle fonológico es un sistema especializado que opera con información basada en el habla. Es un sistema esclavo en el sentido de que no dispone de capacidad para distribuir los recursos atencionales, tomar decisiones o realizar operaciones complejas con la información que trata.

El bucle fonológico almacena temporalmente la información que se escucha, y más en particular el discurso hablado. Alude a la capacidad del sujeto para retener pequeñas cantidades de información de naturaleza conversacional durante períodos de tiempo muy cortos.

Es un componente de la memoria operativa íntimamente vinculado con diferentes estructuras neuroanatómicas del hemisferio izquierdo o hemisferio dominante para el lenguaje. Y es un proceso muy importante en relación a la adquisición de la lectoescritura en la edad escolar.

Tal y como se muestra en la figura, el bucle fonológico se puede dividir en dos sub-componentes: el almacén fonológico y el mecanismo de repaso articulatorio.

Almacén fonológico.

Es el punto del sistema en que el material hablado se mantiene por períodos cortos de tiempo de una forma pasiva. En él la huella de memoria decae rápidamente, tan rápidamente que el almacén fonológico sólo puede preservar el input alrededor de dos segundos.

El almacén fonológico posee un atributo a destacar, y es que la información oída accede a él de manera obligatoria, automática. Por ejemplo, todos hemos sufrido alguna vez la experiencia de ser molestados por conversaciones ajenas al viajar en el transporte público. Aunque no nos interese, aunque no deseemos prestar atención a la charla intrascendente de unos acompañantes ruidosos, su cháchara puede interrumpirnos y sacarnos de nuestra lectura.

Mecanismo de repaso articulatorio.

El mecanismo de repaso es algo más complejo que el bucle. Es un proceso más activo que desempeña dos funciones.

Como primera función, el mecanismo de repaso articulatorio sirve para recitar y refrescar la información que se encuentra en el almacén fonológico, de tal manera que previene el rápido decaimiento de la huella de memoria. Cuando opera el mecanismo de repaso, el material que decae en el almacén fonológico vuelve a entrar en él. Al entrar de nuevo en el almacén, inmediatamente vuelve a decaer. Así una y otra vez. Se trata de un ciclo: el proceso de repaso equivale a recitar el material que se está olvidando, a refrescarlo continuamente para evitar su desvanecimiento.

En los sujetos adultos el mecanismo de repaso articulatorio se realiza habitualmente de manera interna, mentalmente. Implica en cierta forma la verbalización encubierta también llamada habla interna. El habla interna recluta los mismos procesos cognitivos y estructuras cerebrales que se utilizan cuando hablamos realmente, pero en este caso sin que se llegue a producir el acto motor de producción del habla.

Como segunda función, el mecanismo de repaso articulatorio transforma la información visual (palabras impresas, letras y números, imágenes) en etiquetas verbales. Esta función es conocida como recodificación fonológica / verbal. Cuando nos presentan un dibujo o una fotografía la nombramos y la información fonológica que se produce en este acto de denominación pasa entonces al almacén fonológico.

Unos párrafos atrás decíamos que el input auditivo tiene acceso obligatorio y automático al almacén fonológico. Por el contrario, aquí decimos que el input visual (imágenes, letras, números o palabras escritas) debe ser en primer lugar recodificado en un formato fonológico para que pueda acceder al almacén, y ese proceso de transformación se atribuye al mecanismo de repaso articulatorio.

Todas estas ideas y subcomponentes del bucle fonológico se plasman en la figura que acompaña el post.

El lector interesado en experimentar de primera mano con una tarea típica de memoria inmediata, una tarea que recluta el bucle fonológico puede trastear con las dos siguientes actividades (¡gracias a CognitiveFun!) La primera de ellas es una prueba de amplitud de dígitos en orden directo y la segunda en una prueba de amplitud de dígitos orden inverso.

Tarea de amplitud de dígitos en orden directo:

El objetivo es recordar tantos números como sea posible. Primero se muestran de uno en uno una serie de números. Cuando la presentación concluya, utilice el teclado para introducir los números en el mismo orden y pulse la tecla intro para confirmar. En función de su rendimiento podrá incrementar o reducir la cantidad de números a memorizar. Para eso, al finalizar el ensayo haga clic arriba () o abajo () en los pequeños indicadores que aparecen junto al texto “Total lenght: ”

Tarea de amplitud de dígitos en orden inverso:

El procedimiento es similar al de la tarea anterior. Pero en este caso, en lugar de teclear los números en el mismo orden en que se presentaron, hay que introducirlos al revés, comenzando por el final. Por ejemplo, si en la pantalla se presenta la serie “6 – 1 – 5 – 8” con el teclado habrá que introducir “8 – 5 – 1 – 6”.

 

Referencias:

  • Henry, L. (2011). The development of working memory in children. Sage.
  • Ruíz-Vargas, J. M. (2010). Manual de psicología de la memoria. Madrid: Editorial Síntesis.
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