Agenda visoespacial en el modelo de memoria de trabajo.

Diagrama sobre la agenda visoespacial o cuaderno visoespacial

Figura.- Componentes y procesos de la Agenda visoespacial.

Vamos con la tercera entrega del blog sobre la memoria de trabajo. En la primera entrega presentamos el concepto de memoria operativa y aportamos una visión general del modelo de Baddeley. En la segunda entrega hablamos sobre el bucle fonológico. En esta tercera entrega trataremos sobre la agenda visoespacial.

La agenda almacena información visual e información sobre localizaciones espaciales durante breves períodos de tiempo para que dicha información pueda ser modificada al realizar tareas de razonamiento u otros procesos cognitivos complejos.

La agenda o cuaderno visoespacial es un sistema esclavo de almacenamiento que no tiene un papel de control, supervisión o distribución de los recursos atencionales. Se concibe más como un depósito transitorio. Es un componente de la memoria operativa íntimamente vinculado con diferentes estructuras neuroanatómicas del hemisferio derecho del cerebro.

Merece la pena resaltar que la agenda visoespacial opera con tres tipos de información: recuerda el qué, recuerda el dónde y recuerda en un código kinestésico.

  • Cuando decimos que el cuaderno visoespacial opera con el qué estamos diciendo que almacena temporalmente las características visuales de los objetos, como su forma, su color, su tamaño, etc.
  • Cuando decimos que el cuaderno visoespacial opera con el dónde estamos diciendo que retiene de manera transitoria la ubicación en el espacio de los objetos que se presentan.
  • Cuando decimos que el cuaderno visoespacial opera con el código kinestésico estamos diciendo que almacena por poco tiempo secuencias de movimientos corporales y secuencias de posturas.

Logie (1995) estableció un paralelismo entre el bucle fonológico y la agenda visoespacial al postular que dentro de la agenda podemos diferenciar un componente pasivo denominado caché o almacén visual y un componente activo denominado escriba interno.

El caché visual es responsable del almacenamiento pasivo de la información visual, relacionado con el qué al que acabamos de hacer alusión. Se vincula estrechamente con los sistemas de procesamiento perceptivo-visual.

El escriba interno es más activo y se le atribuye la capacidad de repasar y refrescar la información visual, así como de retener información sobre localizaciones y secuencias de movimientos. El escriba interno estaría por lo tanto relacionado con el dónde y con el código kinestésico recientemente explicados.

Las siguientes actividades están inspiradas en el test de los bloques de Corsi. Son ejemplos de tareas clásicas de memoria de trabajo visual.

Al acceder a cada enlace, la actividad correspondiente carga en una ventana nueva. La actividad consiste en recordar una serie de localizaciones que se indican de una en una, ya sea en el mismo orden o en el orden inverso a la presentación. En función del rendimiento se puede aumentar o reducir la cantidad de localizaciones que hay que memorizar. Para eso, al acabar el ensayo haga clic arriba () o abajo () en los pequeños indicadores que aparecen junto al texto “Total lenght: ”

Referencias:

  • Henry, L. (2011). The development of working memory in children. Sage.
  • Ruíz-Vargas, J. M. (2010). Manual de psicología de la memoria. Madrid: Editorial Síntesis.
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